Nadie alguna vez dijo que querer me arreglaría, la nada existente para arreglar. Que duraría lo que debe durar el tiempo visible y que el invisible tendría celos.
Celos porque no hay personas presentes cerca y muchos miran hacia otro lugar.
Dijo también que las ganas de llorar migrarían a los ojos y que los míos son hermosos para preguntar por qué no lloran. Que la sonrisa en labios de otros se ve peor, entonces que siguiera sonriendo.
Por allí escuché que Nadie negó la falta de actividad física que poseemos, pero alguien le creyó. El resto rió porque se ve espantosa. Nadie da risa por su falta de belleza.
Ahora soy yo la celosa. Que empiecen a mirarla, sólo no quiero que la vean. Mírenla.
Nadie camina demostrando que no está en mi corazón, por eso es que no la miran. Lo posible siempre les parece difícil a muchos. Que Nadie es fácil, que no es mi compañía.
Que Nadie es alguien a quien no amo.
Quién no diría.
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