Es que no te das cuenta
que las alas de la mariposa se han roto
que los pétalos de la flor caen
porque no sienten que el Sol brilla para ellos
aún si lo hace
y que cada noche busco en el cielo la luna
queriendo ver el brillo que perdiste en tus ojos.
Cada noche te siento, marchita y cansada
mientras de tu boca sólo salen palabras con sonido de lágrimas
cada una de ellas me culpan de quitarte juventud y felicidad
en el momento en que te mostré la realidad.
Porque en tu mundo
los príncipes iban a caballo por flores para doncellas
y en este desgastan la suela y cartera consiguiendo amores
de medianoche -y mediodía-.
En tu mundo ellas sonreían
y en este no hacen más que desear lanzarse de lo alto de un edificio
sin corazón que las proteja porque todo se lo han quitado.
En el tuyo las margaritas crecen sin ser alcohólicas
en este -o nuestro- no hay margaritas
ya las enterraron.
Disculpa por despertarte
me ha parecido que 23 meses de sueño son suficientes.
Tú siempre me decías que dormir mucho era perder tiempo
no me dijiste que aquello no aplicaba en ti.
Has perdido tiempo, conmigo.
Tampoco me dijiste que la luna no sale cuando duermes
o que en tu ausencia escucharía los gritos de todos los que saltan
ni que en tu alcoba se pasaría mejor contigo dormida que contigo ida.
No mencionaste que el alfiler lo clavaste en mi corazón
no en el de la muñeca
que la torre me culparía por tu falta
que contigo o sin ti en el espejo sólo vería tu reflejo sonriente
y que esa sonrisa cortaría como hojilla hasta que al borde de la muerte te pida perdón.
Aún sabiendo tú que no tengo culpa.
Pérdoname.
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