Cuando te miro se parte en mil pedazos mi corazón, siento que tu mirada es el vidrio roto que me lastima, no escucho ya ninguna de las palabras que me disparas. Después de tanto daño ya no se siente nada, es como si ahora fuese inmune a ti aunque sigo sangrando.
Puedes estar preguntándote cuál es la razón de mi mal trato contigo, mi indiferencia o la mayoría del tiempo, las críticas nada constructivas que te digo. Lee con atención, eras mi mundo, eras mi fuerza, mis sonrisas, eras mucho o todo cuanto quería tener, eras el espacio que dejaba me quitaras, eras la libertad que se me iba, eras la felicidad que encontraba en lo imposible. Todo lo que me sucedía quería contártelo, quería cantar a tu lado o para ti y hacerte cartas en tu cumpleaños, salir un viernes a cine y escuchar tu respiración los domingos por la mañana, quería siempre que nuestras pequeñas discusiones se solucionaran, porque tenían solución. Ahora no, ahora son muy complejas, para nada pequeñas, y sigues siendo pero no de la misma forma. Dejas un gusto amargo, dejas dolor y lágrimas, dejas aunque no te vas, ni quiero que lo hagas.
Soy yo la parte que se debe marchar, eres tú quién me verá ir con el viento, ya no más cartas, besos, abrazos ni mentadas de madre. Ya no tu y yo, ya no hay equipo.
Fuerte. Sí tenías tiempo que no pasaba el blog. Saludos
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