sábado, 14 de noviembre de 2015

Nueve, tres y espero todavía no exista año de fin.


¿Y qué tan mal te va allí? Dime del 'no' al 'sin ti' que te sientes bien, miéntete pero yo no creo lo que no me dices. A mí me extrañas, me buscas una de cada diez madrugadas esperando escucharme mientras sollozo. Pero he aprendido a llorar sin lágrimas y deberías tú aprender a llorar con ellas, para saber si es posible escucharte o sentirte desde lejos, y si no es un 'te extraño' entonces que sea un 'me siento solo' que tienes tiempo sin decir, aún sintiéndolo. Porque todos creerán en tu sonrisa pero después de tanto tiempo a tu lado aprendí que con ella callas varias cosas tristes y no eres el único, pero es que tu sabes ocultar muy bien lo que sientes. Que no te ayude el orgullo, que yo no soy tu estrella pero conmigo eras; podías llorar, reír, comer pizza y llenarte los dedos.

No digo que me necesites pues nunca has sido de los que se aferra a las personas, ni a las cosas, sentimientos o ciudades. Tampoco de los que toman café o fuman.
Sólo has sido de los que esconden y se hacen creer a sí mismos que no sienten; pero sientes, amas a pocos y no sonríes mucho (últimamente no de verdad).

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