"Lo bueno de este hueco es que ya no puedo caer más, he llegado al fondo, he dañado la vida de las personas que me rodean, quiero terminar de dañar la mía, quiero terminar de sufrir, dejar de querer estar o seguir en la mierda. Que puto calabozo, ¿si quemo mi cuerpo y me vuelvo cenizas podré ir a un lugar diferente? No sé de qué otra manera salir de estas rejas ¿dónde ha dejado las llaves el señor que me cuida mientras duerme? ¿Dónde está su espada para acabar con este calvario? He ofendido a la reina y el rey ¿cómo podría yo perdonarme esto? Aún si ellos me lo perdonan, y me permiten la libertad; yo seguiré sintiendo que estoy en este calabozo, que sigo aquí, que no me he movido. Allí están la espada y las llaves ¿Cuál debo tomar?"
Pero qué dices hermosa, si eres la flor más bonita de este mundo, si haces que respiren mejor cientos de personas cuando pasan a tu lado, si las abejas no quieren recolectar otro polen que no sea el tuyo. Le das color al gris de los ojos de cualquier persona, y vuelves tristeza en felicidad necesitando sólo segundos. No puedes cortar tu tallo o irte a otro jardín, perteneces a este pedazo de tierra, deja que tus raíces sigan manteniéndote viva. No creas que el estar aquí significa que no irás a otro lugar, pues vas en la sonrisa de los que te ven y en el corazón de los que se enamoran de ti. Siente lo que muestras pequeña. Felicidad. Deja de pensar atrocidades. No hay reina o rey en tu mundo, eres tú el centro de incluso los que no te han conocido. Nadie debe perdonarte el hacer feliz a otros, pero perdónate tú el querer hacerte infeliz, el llorar en silencio, el ocultar lo que sientes. Y no es que debas vivir para seguir haciendo felices a otros, debes vivir para encontrar la felicidad, no en otra flor sino en tus propios pétalos.
Toma cualquiera de los dos, pero que te haga feliz de los pies a la cabeza sinceramente.
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