No entiendo cómo el verte caminando por la calle con la cabeza gacha me puede afectar tanto, como si me hubieses visto, como si quisieras verme. Como si hubieses sentido algo y todo no hubiese sido una mentira que en nuestra historia sólo yo me creí.
No comprendo cómo si decidí alejarme del amor me abrí tanto a ti, y te creía cada parpadeo, cada palabra, gesto, caricia, lágrima. Me quemaba y todavía siento mi piel ardiente. Quise que fueras mi Sol al principio pero nunca mi Luna, porque sabía que me quedaría yo sin nada, sin galaxia siquiera. Me dejé llevar por tus lamentos, creí más importante tu sufrimiento que el mío, creí en todo, creí en nada, que fue lo que tuvimos.
Ahora siento que sólo necesito de tu ayuda, de tu frialdad para acabar con esto, es como si necesitara sufrir, seguir detrás tuyo, verte cuando me paro en frente de un espejo. Enloquezco día a día pensando que eres más de lo que me demostraste, que dejarás de matarme cada vez que te veo, que dejarás de robarme sonrisas, de hecho, tú no me robabas, yo las regalaba al aire hasta que ya no me quedaron más. Ni lágrimas me quedan ahora para cuando escucho tu nombre.
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