domingo, 23 de noviembre de 2014

Que se muera la distancia.


A todo el que me pregunta por ti le digo que estás bien -aún sin saberlo-, que seguimos hablando y que nada ha cambiado, con cada palabra de mi respuesta me clavo más profundo la daga porque detesto las mentiras y detesto que mi respuesta sea una. Hace varios meses no hubiese pensado que fuese posible el separarnos, porque bien podías irte a cualquier otro lugar y bien podíamos tener miles de kilómetros entre nosotros, pero esa distancia no hubiese dolido tanto, hubiese gastado cientos para hablar contigo cada mes; esta distancia sí duele y mucho, estás cerca, pasas por mi lado pero se sienten los miles de kilómetros de distancia y no puedo gastar los cientos en llamadas que no vas a responder.
Ya me había pasado esto antes con otras personas pero una parte de mí siempre lo esperaba, contigo fue diferente, contigo ninguna parte de mí esperaba y mucho menos quería que te alejaras. 
No sé, ahora no sé si te alejaste, me alejé o nos alejamos pero ya no quiero esto, quiero tenerte. Detesto tu distancia. Ya me habías dicho que nada era para siempre y por un momento lo creí, lo creo pero no contigo. Para ti no aplicaba la palabra distancia, no conmigo. Ahora si aplica. También aplican las lágrimas que no ves ni secas a media noche.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario