domingo, 26 de octubre de 2014

Primera noche de miradas.


Te vi, princesa de ojos negros sin vestido, y tu transparencia era inexistente pues no eras un holograma. Disculpa si en mis ojos se notaba tristeza, sólo intentaba mostrar alegría pero ella ya no se acerca a mí. Me mantuve a centímetros que en mi mente eran kilómetros y cerca tuyo contaba en milímetros nuestra distancia. Te vi desnudamente vestida y llorando en silencio, pero mi boca no mencionó ni una palabra, no había palabra o acto que nos salvara de desear eternamente olvidar todo lo que nos aleja de tener compañía. No había mirada que me apartara de la red que hay debajo de tus párpados. No había rojo, azul ni verde que me alejara de tu cabello y aunque mis ojos se apartaran de ti por momentos para perseguir monumentos se terminaban siempre encontrando con los tuyos para poder ver la torre Eiffel. Y poco a poco mientras el humo entraba a tus pulmones y salía de tu boca maldije el fetiche que me ha tocado, nunca maldije tus labios, ni el humo, sólo la necesidad que sentía de seguir mirándote. Tus pestañas dejaron de estar curvas y tus pies empezaron a moverse, diste vueltas y llegaste al inicio, llegaste a mí, queriéndote marchar volviste a donde debes estar. Yo no tengo tu vestido pero te puedo despertar. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario