martes, 16 de diciembre de 2014

Papel.

El verde de esperanza no tiene nada, porque te recuerdo, recuerdo tu risa, tus ojos, tu boca, tus labios y tu cabello.
El verde se ha convertido en el color de mi suplicio, el color de las lágrimas y la tormenta eléctrica en el desierto.
El verde me hace dejar de existir por instantes, me quita el aire y me ahoga con pétalos de rosa. 
El verde se ha vuelto más oscuro que el negro, y más sangriento que el rojo. 
El verde eres tú, soy yo y es nadie. Nadie enfrente de un espejo.
El verde me hace llorar más que querer dejar de sangrar por dentro, más que estar y no querer salir de este hueco.
El verde es el mensaje que no te llegó y la respuesta que sólo me llega en sueños.
El verde es la lámpara de mi cuarto apagada para no verte mientras te pienso. 
El verde son las lágrimas que salen y por momentos dejan de salir de mi cuerpo de cristal partido.
El verde es mi corazón inexistente y el resto de órganos que empiezan a fallar.

El verde soy yo, que ya no existo.

1 comentario:

  1. Leí todo lo que me faltaba por leer, mejoraste mucho, la especie de relatos que das, te haces sentir mucho. No me gusta, que te sientas perdida, pero aprovecha todo lo que puedas para escribir, y encuentrate.

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